Este poema es fruto de la inspiración arrebatadora que atrapó a uno de los invitados a la inauguración de la nueva Milonga "El Plaisir del Tango" en La Laguna, Ricardo que, junto con dos de las invitadas, Fior y Loreto, dieron rienda suelta a su pluma, y tras el disfrute de la contemplación de la exibición de los bailarines, plasmaron a través de la riqueza expresiva de la palabra poética, sus sensaciones sobre este especial sentimiento bailado que es el tango.






